Un hematoma subdural, también llamado hemorragia subdural, ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe y la sangre se acumula entre el cerebro y el recubrimiento exterior duro del cerebro. Un hematoma subdural es bastante parecido a otras hemorragias que pueden ocurrir en la superficie del cerebro, incluidos el hematoma y la hemorragia subaracnoidea. Cada uno de estos tipos de hemorragias puede hacer que la sangre se acumule debajo de una de las diferentes capas de las meninges, las tres capas protectoras que recubren el cerebro. En el caso del hematoma subdural, la sangre se acumula rápidamente debajo de la capa superficial, la duramadre. Un hematoma subdural es un problema que pone en riesgo la vida porque comprime el cerebro.
La mayoría de las hemorragias subdurales ocurre cuando un traumatismo en el cerebro daña las venas pequeñísimas dentro de las meninges. En las personas jóvenes y sanas, el sangrado por lo general está desencadenado por un gran impacto, como podría ocurrir en un accidente automovilístico ocurrido a alta velocidad. Por el contrario, los ancianos podrían desarrollar una hemorragia subdural después de un traumatismo menor, como caerse de una silla de ruedas. El sangrado dentro del cerebro después de una lesión menor es también más común en personas que toman medicamentos anticoagulantes y en personas que consumen alcohol o tienen convulsiones.
El sangrado subdural inmediatamente después de un golpe fuerte en la cabeza se conoce como hemorragia subdural. Las hemorragias subdurales agudas se desarrollan en 5 al 20% de las personas con lesión cerebral severa, por lo general en aquellos que caen desde una altura considerablemente alta. Este tipo de sangrado ocurre tres veces más a menudo en hombres que en mujeres. En la hemorragia subdural aguda, la rápida acumulación de sangre eleva la presión dentro del cerebro y puede causar pérdida de conocimiento, parálisis o muerte.
Cuando el sangrado se desarrolla lentamente, por lo general durante un periodo de semanas o meses, se conoce como hemorragia subdural crónica. Esta forma de sangrado es mucho más común en ancianos. La mayoría de los afectados son mayores de 50 años. El traumatismo en el cerebro que causa hemorragia subdural crónica es a menudo menor y hasta el 50% de los afectados no recuerdan la lesión cerebral.
Síntomas
La hemorragia subdural por lo general se desarrolla después de un traumatismo cerebral severo. Las lesiones que causan hemorragia subdural son por lo general suficientemente agresivas como para causar pérdida de conocimiento (una lesión cerebral que es tan grave como para causar un episodio de pérdida de conocimiento se llama conmoción). El sangrado asociado con una hemorragia subdural ocurre lentamente porque los vasos sanguíneos dañados son venas pequeñas. Por lo general, minutos u horas después de una lesión cerebral, primero la persona recupera el conocimiento y luego vuelve a perderlo gradualmente, la segunda vez debido a un sangrado subdural. Otros síntomas comunes incluyen dolor de cabeza severo, debilidad de un lado del cuerpo, convulsiones y cambios en la visión o el habla.
Las hemorragias subdurales crónicas causan síntomas más leves, que podrían continuar durante más de un mes antes de que se llegue a un diagnóstico. Estos síntomas incluyen:
- dolor de cabeza leve
- náuseas o vómitos
- cambios en la personalidad
- pérdida de la memoria
- pérdida del equilibrio o dificultad para caminar
- visión doble
- debilidad, entumecimiento o cosquilleo en brazos y piernas.
Estos síntomas causados por la hemorragia subdural crónica pueden imitar otras condiciones incluidos ACV y tumores cerebrales. Por lo general, la pérdida gradual de la memoria y los cambios en la personalidad pueden confundirse con demencia.
Diagnóstico
Todas las lesiones cerebrales deberían ser evaluadas de inmediato por un médico, especialmente si hubo pérdida de conocimiento. Un médico generalmente querrá saber:
- como ocurrió la lesión
- qué síntomas desarrolló
- si ya había tenido lesiones cerebrales en el pasado (porque es probable que las lesiones repetidas causen daño grave)
- si hay otros problemas de salud
- qué medicamentos toma
- si ha estado bebiendo alcohol o consumido drogas
- si hay síntomas de otras lesiones (dolor en el cuello, falta de aire, etc.)
El médico le realizará un examen físico y neurológico minuciosos. Controlará la presión arterial, el pulso, la vista, la respuesta de los ojos a la luz, los reflejos, el equilibrio y la capacidad para responder preguntar y recordar hechos. Si el médico sospecha que hay sangrado dentro de la cabeza, le pedirá una tomografía computada (TAC). Este tipo de radiografía es la mejor manera de saber la ubicación y cantidad de sangrado, así como detectar cualquier lesión en el cerebro, cráneo o cuello.
Un médico podría sospechar de una hemorragia subdural crónica si un paciente desarrolla síntomas neurológicos nuevos, especialmente si hubo una caída o un traumatismo menor en la cabeza.
Duración
Una hemorragia subdural aguda se desarrolla en minutos a horas. Si no se diagnostica y trata de inmediato, puede causar lesión cerebral severa o muerte.
Una hemorragia subdural crónica se desarrolla en semanas a meses. Los síntomas podrían desarrollarse lentamente y podrían ser leves.
Como sucede en cualquier lesión cerebral, los síntomas pueden tardar en desaparecer una vez tratado el hematoma subdural, y algunos síntomas podrían ser permanentes. Ocasionalmente, un hematoma cerebral es tan chico que los médicos harán que la sangre se deteriore y sea reabsorbida gradualmente por el cuerpo sin recurrir a la cirugía. Este proceso tarda meses; no obstante, a veces es el plan de tratamiento más seguro.
Los accidentes, incluidas las lesiones cerebrales, son la causa principal de muerte en personas jóvenes. Muchos de estos accidentes están relacionados con el consumo de drogas y alcohol, y otro gran número de accidentes podrían prevenirse tomando algunas simples precauciones o usando equipo de seguridad.
Tratamiento
Una hemorragia subdural aguda requiere atención médica inmediata. En la mayoría de los casos, debe hacerse cirugía de urgencia para drenar el hematoma y controlar el sangrado. Los pacientes reciben control en una unidad de terapia intensiva con minucioso control de la respiración, presión arterial y funciones neurológicas. A veces, el paciente necesita medicamentos o respirar a través de un respirador para prevenir la inflamación (hinchazón) del cerebro.
Por el contrario, solo algunas hemorragias subdurales crónicas requieren tratamiento de urgencia, mientras que otras no requieren ningún tratamiento. La mayoría de los médicos recomiendan cirugía en caso de hemorragias grandes y cuando estas causan síntomas neurológicos. No obstante, los hematomas pequeños que causan síntomas mínimos o ningún síntoma pueden tratarse con descanso en cama, medicamentos y control médico.
Las personas que sufren de hemorragia subdural tienen un alto riesgo de tener convulsiones, aún después de tratado el hematoma. Para prevenir convulsiones, algunos médicos recetan anticonvulsivantes durante años.
Busque ayuda de urgencia si encuentra a una persona inconsciente en el lugar del accidente. Busque también atención inmediata si alguien con una lesión cerebral presenta alguno de los siguientes síntomas:
- somnolencia o disminución de la vigilia
- náuseas o vómitos
- confusión o amnesia
- dificultad para caminar o poca coordinación
- mala articulación del habla
- visión doble
- comportamiento irritable o agresivo
- convulsiones
- entumecimiento o parálisis en alguna parte del cuerpo
Aun cuando una lesión cerebral parezca menor y los síntomas, leves, ciertas personas tienen un alto riesgo de sufrir sangrados serios. Llame a un médico o vaya a una sala de urgencias de inmediato si una persona lesionada además:
- es anciana
- toma medicamentos anticoagulantes
- tiene hemorragias
- tiene antecedentes de consumo de alcohol
Pronóstico
El pronóstico para las hemorragias subdurales agudas es generalmente pobre. Usualmente se producen lesiones en el cerebro debido al traumatismo, independientemente del tamaño del hematoma. Hasta un 50% de las personas que sufren lesiones cerebrales severas mueren y muchos de los que sobreviven podrían quedar con problemas neurológicos permanentes. El pronóstico mejora en personas que:
- permanecen con pérdida de conocimiento durante un breve periodo
- presentan pocos síntomas neurológicos cuando los evalúa el médico
- son menores de 50 años
- no consumen alcohol
- no presentan otras lesiones cerebrales relacionadas con el traumatismo
- reciben atención médica inmediata
En comparación, el pronóstico para la hemorragia subdural crónica es bastante favorable. Menos del 10% de los afectados mueren y hasta el 80% pueden volver a restablecer su vida de manera normal. El pronóstico es mejor en personas que están despiertas, alertas y con pocos síntomas neurológicos al momento de la evaluación.